La mayoría de quienes empiezan a colorear se van directo al look: bajan las sombras al cian, suben las altas luces al naranja y listo. Funciona en un plano. En la escena completa, cada plano reacciona distinto y el look se rompe. El problema no es el look, es que se saltaron la corrección primaria.
Corregir es emparejar, gradar es decidir
La corrección primaria busca que todos los planos partan del mismo lugar: exposición correcta, blancos neutros, contraste parejo. El grading es la decisión creativa que va encima. Si mezclas las dos cosas en el mismo nodo, cada ajuste creativo arrastra problemas técnicos.
El orden que recomendamos
Primero, transformación de color: si grabaste en log, lleva el material a Rec.709 con la transformación correcta de tu cámara. Después, exposición y balance de blancos. Después, contraste. Recién ahí, el look. Y al final, ajustes secundarios y ventanas.
Separar cada paso en su propio nodo te permite volver atrás sin romper lo que sigue.
Usa los scopes para la primaria
En la primaria, el ojo es mal juez: se adapta al plano anterior. Usa el waveform para ubicar negros y blancos, el parade RGB para neutralizar dominantes y el vectorscopio para verificar que las pieles caigan cerca de la línea de piel. Lo técnico se mide.
Empareja la escena antes del look
Elige un plano de referencia —normalmente el plano abierto o el más representativo— y empareja todos los demás contra él. Pon los planos lado a lado, con el de referencia congelado. Cuando la escena se ve continua sin look, aplicar el look es casi automático.
El look va en un nodo compartido
Con la escena emparejada, aplica el look en un nodo común a todos los planos: grupos, nodos compartidos o una capa de ajuste, según tu programa. Si cambias de opinión, lo cambias en un solo lugar.
La prueba final
Mira la escena completa de corrido, sin detenerte. Si algún plano salta, vuelve a la primaria de ese plano, no al look. Casi siempre el salto viene de abajo.



